CUERNAVACA,Morelos.- Los delincuentes ya no respetan ni los lugares considerados por los fieles católicos como sagrados ya que un sujeto armado con un cuchillo allanó la oficina de la Iglesia de San Luis Obispo ubicada en la céntrica colonia de Amatitlán en Cuernavaca como lo relata la ofendida.

 “Eran como las seis de la tarde cuando hasta las instalaciones de la Iglesia llegó un joven vestido de gris, espero a que se retiraran los feligreses tratando de que me quedara yo sola, sin embargo me acompañaba una mejor mayor pero esto no fue impedimento para que se acercara por la derecha hasta mi escritorio y me colocara un cuchillo exigiéndome todo el dinero del día, trate de darle las monedas pero no fue suficiente por lo que me exigió los billetes, mientras se cometía el robo, la mujer que me acompañaba corrió a gritar a los vecinos que me estaban asaltando pero el hombre salió corriendo de la oficina”

Por su parte Ernesto Hernández Silva, vecino de la Colonia Amatitlán narra como el delincuente y agresor salió corriendo de la Iglesia y abordó un taxi sin placas pero si identificado como de Emiliano Zapata. En su loca huida los rateros incluso chocaron con otro vehículo

 “Yo corrí a alcanzarlo pero en la calle del “Cabellito” ya lo estaba esperando un taxi y lo abordó, corrí por calle de la estación con Cuauhtémoc y ahí tuvo un accidente con otro vehículo, otro taxi, incluso se subió a la banqueta incluso se fueron en sentido contrario. Se le llamó a la policía desafortunadamente no llegó ninguna, en el camino me encontré con una patrulla de la acreditable a quien le pedí el apoyo, se avocaron a la búsqueda pero desafortunadamente el taxi estaba rotulado como de Emiliano Zapata sin placas y venían dos personas, una de ellas armada y el otro que fue quien asaltó a la secretaria con un cuchillo”.

A pesar del despliegue policiaco no se logró capturar a los agresores quienes se perdieron en la oscuridad de la noche.

Por su parte el Obispo de Cuernavaca Monseñor Ramón Castro condenó el hecho y desaprobó la poca capacidad que tiene la policía para evitar la comisión de delitos.